lunes, 28 de septiembre de 2009

El bebé al horno

En la Argentina post 55 circulaba una historia acerca de una empleada doméstica -léase una muchacha peronista o chirusa, segun a que lado del centro se encuentre - que, habiendo salido sus patrones de compras, y en un ataque de resentimiento de clase, sirvióles a su regreso para la cena, el bebe de meses cuyo cuidado le habían encargado.
La historia que ´circuló y causó gran alarma entre la gente bien de aquellos tiempos es, además de gorila, falsa. Un mito urbano a la altura de la solapa, la mujer de blanco o el asado al parquet. Éste mito, como todos los mitos, tiene una función social: estigmatizar un poco más a la raza odiada que había osado usar zapatos de taco los domingos.
Hoy podemos encontrar una inumeráble cantidad de mitos o leyendas urbanas, como la que con honda preocupación relata el presidente del Concejo Empresario, Gabriel Bourdín, en el UNO del pasado domingo 14 de junio. Para Bourdín, un empleado que comenzó a trabajar hace "seis meses y comenzó a flatar sin motivo y es despedido hay que pagarle 20 mil pesos"(sic). Pero la cratividad del dueño de Petropack no agota su ambición, y relata que "un pasante que está haciendo un determinado trabajo en un proceso de preparación, va a la Justicia diciendo que atendió el teléfono (...) y sedeclara empleado estable de la casa"(recontrasic).
Aquí dos leyendas urbanas que bien podrían pasar a formar parte de la hitoria oficial de Tangamandapio.

martes, 26 de mayo de 2009

Jaimito el cartero

No hay nada más filosófico que estar al pedo, allí se enfrenta uno al verdadero vacío existencial, no hay horarios de salida ni de entrada. Se pierde el sentido incluso de algo tan placentero como comer, no el placer. Ya lo sabía esto Platón, Aristóteles, Descartes y toda la caterva de filósofos de derecha que, como se sabe, pasan muchas horas al pedo.
Enfrentese amigo al vacío de no hacer nada y trate de no terminar estresado como Micheti o queriendo ser candidato, aunque sea a presidente de la Vecinal, como Mauricio. Pronto verá que no es nada fácil estar al pedo, mucho más tranquilizador resultará sabér que mañana tendrá que levantarse temprano, pasar una jornada de ocho o seis horas en su trabajo, volver a casa, almorzar, mirar TN, pasear al perro, mirar Gran Cuñado, cenar, volver a dormir. Patético, si, rutinario, si, pero que confortable y predecible resulta el futuro y que lejana la muerte.
En cambio, si usted decide dejar de hacer, simplemente tirar la toalla y tirarse en un sillón, verá cómo se complican las cosas en cuestión de horas. Sus hijos dejarán de soportarlo, su mujer que ya no lo soporta le pedirá el divorcio, pues no está bien estar como un bueno para nada y pronto, muy pronto, su vida carecerá de todo sentido...