jueves, 1 de abril de 2010

Ahhh…entiendo, o no, no se


Es decir, si uno es la mayor novedad, los otros no lo son, en todo caso serían novedades más pequeñas, novedaditas, novedadititas (y puedo seguir, eh). Una cosa más, si decimos que no hay novedades, que el resto de las cosas no cambiaron, diríamos, sin novedad, pero si antes dijimos que había una importante y única novedad, no haría falta agregar nada. De lo contrario, la siguiente se convierte en una frase redundante y absurda:

"La inclusión de Cáceres en el Gabinete sería la mayor novedad, ya que en el resto de los cargos no habría mayores novedades". Textual de: http://www.eloncedigital.com.ar/secciones/politicas/169558-el-diputado-caceres-asumiria-en-el-ministerio-de-desarrollo-social.htm

No es de buchón muchachos, no se enojen, pero no es la primera vez, además los videograph del canal son pésimos, y otra cosa, la nota me hizo reflexionar acerca de la celeridad del periodismo que no permite corregir, ni mucho menos reflexionar acerca de lo que se escribe, algo fundamental si uno tiene en cuenta que escribe para que otros lean

viernes, 12 de marzo de 2010

Superpoderes


Estas personas con la increíble capacidad de cagarte el cumpleaños de tu hijo porque si los invitas te amargan haciendo comentarios acerca de lo cara que están las cosas, aunque no tengan ningún reparo en lastrarse todo, han realizado un leve cambio, o desarrollo, en ese superpoder que detentan, el de la clarividencia. Ahora no sólo son los intérpretes, la mayor de las veces errados, del destino, si no que además saben lo que piensa la gente, y eso sí que es de destacar. Lilita reta por tv a la senadora Latorre porque no obedece el mandato de la gente. La pobre legisladora santafesina debe pensar, y cómo hago si yo no tengo esos poderes. Pero es muy loco, ¿no? Los tipos tienen la posta de lo que estoy pensando, así que con estos personajes muy bien podríamos anular las elecciones, ya no haría falta nuestra expresión sufragante, solo bastaría con pensar sinceramente y de corazón y ya le estaría llegando el fax telepático a la Bulrrich, a Chiche, Lilita y sus fantásticos. Eso sí, hay un problema, el notable poder le está negado al oficialismo, justo a él que sería quien mejor podría aprovecharlo, porque siempre está haciendo lo que la gente no quiere. Bulrrich decía los otros días que “la gente votó por igualdad de trato en la ONCCA”, sabiendo que mi vecino votó a la oposición, se lo comento, pero declara que no sabe de qué corno le estoy hablando, cosas que tiene el inconciente, aunque se declara un profundo conocedor de la problemática en la metodología para medir el índice de inflación del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, que arroja datos controversiales, aunque no lo dice de esa manera, me dice que lo del indé (así lo pronuncia) es un quilombo, no le discuto, nunca entendí bien las diferencias metodológicas, pero para consolarlo le digo que no se haga problemas, que ahora, con la mayoría opositora en el parlamento, seguramente se va a solucionar lo del indé, se va a legalizar el aborto, se respetarán las instituciones, se separará la iglesia del estado, se volverá a ser un país viable y serio, se rechazará la deuda ilegítima contraída por la Alianza, saldremos del default provocado por Rodríguez Saá, se le quitará la mordaza a los medios, se respetarán las leyes de bosques y glaciares, se dejará de explotar por manos extranjeras nuestro recurso minero, contribuiremos a contrarrestar el calentamiento global, se eliminará la pobreza y el clientelismo y tantos otros flagelos por los cuales el está muy encabritado con este gobierno. Él me mira con cara de póker, pero seguro ha de ser la humildad del ganador.

martes, 9 de marzo de 2010

Un bajón Buenos Aires


La semana pasada estuve de viaje por Buenos Aires y la verdad que fue un bajón, bah, en realidad la pase bastante bien, pero para un cabecita del interior que mira los medios porteños que la van de nacionales, que no le pase nada, es como quedar excluido del país virtual, ese que lo tiene a Dj. Candela, a Fort, a Susana, Mirta, Pachano, el Ogro Fabiani, Esperanto, y toda la onda. Porque en realidad no me pasó nada, ni siquiera un asalto, ni arrebato, ni punga. En un momento comencé a preguntarme si no daba croto y a sentirme mal, porque me había puesto la mejor pilcha, andaba con toda la guita encima y miraba con desconfianza a cuanto sospechoso pasaba por al lado. Viajé en cole y volví borracho hasta las tabas, caminando por el bajo Flores, entre ansioso y temeroso, esperando ver cómo mataban a una pobre anciana a tiros para después patearla en el suelo, sodomizarla y escupirla delante de sus nietos, hijos y marido que había sido un pobre descendiente de italianos que bajaban de los barcos y a fuerza de trabajar toda su vida había logrado amasar fortuna, fortuna que esos seres endemoniados que mujeres que viven del Estado paren en las villas, le habían arrebatado para fumar paco, o simplemente presenciar cómo le volaban la tapa de los sesos a una angelical rubia que en su tiempo libre daba catequesis a chicos enfermos de cáncer, sólo para robarle su Audi modelo 2010, que le habían regalado sus padres para los quince y que ella tanto deseaba. Pero nada, entristecido por la idea de una ciudad que disimulaba dándome la espalda, negándome lo que a los noticieros le regala por montones cada día, volví silbando pa` la pensión.

Opositor sos amargo


Hoy en día el opositor hace el papel de amargo, lisa y llanamente. El hecho de no poder enorgullecerse porque la película “El Secreto de Sus Ojos” de Campanella haya ganado el Oscar a la mejor de habla extranjera es sólo un ejemplo. Ya los vemos en la tele haciendo patéticos esfuerzos por decir que hay internas entre sus actores, tratando de demostrar que la película no es tan buena porque Franchella, en su papel de Pablo, dice “hola banco de esperma” cuando atiende el teléfono del juzgado, “y en los 70 no había bancos de esperma”, corrigen botonamente. Porque además hacen el papel de botones, de ortivas. Maradona les cae mal, desean con todas sus fuerzas que la selección fracase. ¿Hay acaso algo más amargo y ortiva que eso?¿Quién si no algún borgeano –y Borges sí que era un amargo, él mismo lo decía: “no he sido feliz”– podría festejar un fracaso futbolero? Lo siento muchachos, pero Maradona es nuestro, la banca a Cristina, al Fútbol Para Todos, y sigan mamando…
No pudieron festejar cuando nos sacamos de encima el yugo del FMI, si llueve se inundan y si hay seca la soja no crece. Y sus pobres mujeres, ni siquiera pudieron ponerse contentas porque sus hijos comenzaron en tiempo y forma las clases, como desde hace un buen tiempo no ocurría en la Argentina. Si quedan embarazadas sienten culpa por el terrible chiste que circula de que quieren cobrar la Asignación Universal. Me causa gracia ver a algunos progresistas amigos masticando con asco y tragando a la fuerza tener que compartir espacio con la Sociedad Rural, con Prat Gay, con la Lilita, apoyar el ajuste que desde un vértice al otro del arco opositor se viene insinuando.
Qué le va a hacer, tendrán que blanquear a sus sirvientas –y por cierto no llamarlas más así–, pasar tensionados sus vacaciones porque a todo momento hay que decir que en este país ya no se puede vivir, aunque estén tomando sol en Camboriú, quedar afuera de cualquier festejo, poner caras de amargos aunque les esté yendo bárbaro, bancarse que sus hijos, pequeños hoy, cuando sean adolescentes quieran ser kirchneristas, padecer acidez estomacal y en cualquier momento una úlcera, y por supuesto, tendrán que soportar sin vaselina el posible título mundial de la Argentina de Maradona y, si eso sucede, el contundente triunfo del Frente Para la Victoria en 2011.

sábado, 16 de enero de 2010

Banderitas y globos


No entiendo a mis vecinos, en gran parte debe ser porque trato de mantener el menor contacto con ellos. Los sospecho olfateando como sabuesos la brisa detrás de los tapiales, rastreando alguna hebra de humo que me ponga en evidencia. Acrecienta mi sospecha sobre ellos que dejan de hablar inmediatamente cuando entro al almacén.
Lo que me produce indignación es esa falsa realidad en la que habitan, si no saben nada de mi, ni les importa en realidad, ¿porque debería de saludarlos? En cambio ellos insisten en sostener una fingida amabilidad, saludarse cuando se cruzan con un, que tal, como esta usted, doña Murrieta, muy bien y usted don Garcharello, seguro se despellejan mutuamente cuando ingresan a sus casas.
El boludo de la esquina, al que conozco un poco más de tanto tiempo haber observado a su chiquillas ir desarrollándose, por cierto, de manera muy incitante, es un pobre tipo. Se nota que su mujer lo domina, no sólo porque es más alta y atlética que él, si no por la forma en que siempre lo trata. Lo he visto sudar empujando el Fiat para darle arranque mientras ella mateaba con aire indiferente en al asiento del acompañante. Pero lo que más me indigna es que hace unos días noté que se le dio por pegar dos sendas calcomanías en la luneta del 147. Banderitas argentinas, patrióticas e inofensivas, que en lugar del sol guerrero exhiben las inscripciones, “estamos con el campo” una, “todos somos el campo” la otra. Tardía toma de conciencia la del boludo, lo cual empeora más las cosas. Porque de haber colocado los adhesivos patrio-sojeros al comienzo de la pelea por los excedentes que en este país se generan a fuerza de contaminación, monocultivo, atraso industrial y negreo, baya y pase. Uno podría tener en cuenta en la valoración que el pobre tipo es un boludo, que va a misa los domingos porque ellos siempre fueron católicos –aunque su ascendencia afro se le salga por los poros y le tiña la piel –, que lava el auto los domingos, que escucha Mitre y mira el programa de Mauricio Antematen, que se lo propuso su mujer porque la señora dijo en el programa que ella estaba con el campo, en fin, que lo madrugaron y se ensartó con las calcos. Vimos ilustrados progresistas caer en la misma, ni qué hablar de la ultraizquierda, ¿que daño podría hacer un boludo? Pero no, el tipo las puso hace unas semanas, calculo, como preanunciando la contraofensiva para este año. Quiere decir que tuvo tiempo para pensarlo, para ver el acto en movimiento, para evaluar en que lugar está parado, y eligió. Desde ese momento, le noto como un aire de orgullo en su postura, como un contento de boludo (boludamente) emancipado. Sospecho que se siente un Garetto un Llambías o un Deangeli – ese sí que tiene huevos – conduciendo su Fiat colorado y destartalado, que desde luego lo ha de ver como una cupe roja modelo 90, defiende al campo porque es la riqueza de nuestro país, él y su mujer piensan lo mismo que Mirta, con quien almuerzan desde que están casados, y cuando entra a su casa, se cuida de cerrar siempre el portón, y sospecho que no la ve como una casa a medio terminar a la que durante estos veinte años de madrugones y asistencias perfectas al trabajo no pudo hacer revocar, si no que ante sus alelados ojos es un chalet con ladrillos vistos.

viernes, 8 de enero de 2010

Incoherencias

Una sociedad sin ideales ni ideologías, donde reina el pragmatismo y el cinismo, encumbra millonarios, deportistas, pastiches del triunfalismo y la vida boba, encuentra sus mártires en las víctimas del robo calificado, de los accidentes de tránsito, del asesinato policial, de alguna catástrofe de magnitud. Y aclama como héroes a los sobrevivientes de secuestros extorsivos a los transplantados con éxito, a los deportistas que lograron dar vuelta un resultado adverso.
Y la política suele representar de manera hiperbólica esta situación. Digamos como ejemplo que, Julio Cóbos, acaba de lanzar su campaña presidencial contra la corrupción, el autoritarismo y la inmoralidad del gobierno que representa.
Caso raro el de los radicales, fundar un partido que, en cualquier caso, llegado el momento, invertirá las ideas y argumentos que lo han encumbrado, volviéndose incluso contra sus propios votantes. Juega al perro que se muerde la cola, aunque lo del perro no pasa de ser un juego.
La toma universitaria de Redrado en el Banco Central es una escena más, con manifestantes y visitantes que amenazaban opacar el velorio de Sandro en el Congreso, si, en el Congreso. Suena tan descabellado el acontecimiento que su defensa coloca en offside a quien sea. Sin embrago allí acuden los medios que inmediatamente desenfundan sus dos diccionarios para explicar el hecho. Uno negro para clarificarnos que el gobierno lanza un artero manotazo a la caja de todos los argentinos para pagar deuda ilegítima e ilegal que no sabemos quienes ni con qué fines la habrán contraído, que esto posibilitaría contraer más deuda y, no somos giles, quién quiere comprar deuda? Además la inflación se iría por las nubes. Defender la posición del gobierno entonces es caer en la imbecilidad o envilecernos bajo los influjos de la billetera mágica de los K. Con el diccionario blanco, el periodismo independiente nos explicará que Redrado es algo así como un superhéroe que cuida de nuestro dinero ante los embates de una mujer enceguecida de ambición y maldad, que claro, como se está ahogando tras la derrota del 28 tira sus manotazos, de ahogado. Y es todo tan simple…
No pidamos coherencia en este escenario, tampoco el Frente para la Victoria la tiene, ya que de política se trata. No podremos encontrarla en Pino Solanas, no le importa quiénes son sus aliados. Pues tiene un objetivo. Es la política desatada la que da sentido a un diccionario tan contradictorio, tan caprichoso en su aplicación.
Hace un tiempo Carlos Raimundi estuvo en el programa 6 7 8 de canal Siete, allí, entre otras cosas, afirmaba que el progresismo tiene un solo capital que es la coherencia, pobre capital en estos tiempos si es que el objetivo de ese progresismo es tomar el poder del Estado.

martes, 5 de enero de 2010

Murió Sandro, viva el rock


Quienes solemos disfrutar de eso que tan genialmente describe Capusoto, es decir, el rock, nunca padeceremos lo que hoy los fanáticos de Sandro. Es que esa música extranjera y extranjerizante, tan diferente a la del Sandro de América, tan Argentino el, tan parecido a Elvis Presley, ha dado a luz a ídolos que ya en nuestra tierna adolescencia o juventud les daba por morir trágicamente, de una sobredosis, o directamente suicidarse, dejándonos a pata en mitad del camino. Sólo mencionare aquí a Kurt Cobain, pero usted, amigo rockero, sabrá agregar los restantes nombres de la extensa lista de músicos y cantantes que como los buenos ilusionistas desaparecieron sobre el escenario, dejándonos ese extraño sabor a estrella fugaz en la boca.
Pero tenemos suerte los rockeros, nunca veremos a nuestros incipientes ídolos descomponerse ante nuestra admiración, siempre tendrán el tino de morir jóvenes. Aunque me temo que ese tipo de ídolos ya no existirán en adelante, los rockeros digo.
Solo mi madre puede alegrarse de ver bien a Charly García. En realidad es patético ver a quienes alguna vez encarnaron la rebeldía misma con sus letras y actitudes, envejecer y engordar diciendo que ya no es lo mismo sin las drogas y el alcohol, pero que vale la pena seguir viviendo mientras preparan su próximo show en obras. No podemos criticarle eso a Sandro, nunca fue rockero como Charly, o mejor dicho, nunca fue rockero, como Charly…
Quienes hayan seguido la carrera de Joaquín Sabina, conocen la sensación de la que estoy hablando. Calamaro se está poniendo gaga, a Espineta cada vez se le entiende menos, el Indio está gordo y millonario, es probable que Pity Alvarez se rehabilite y siga haciendo canciones infantiles. Pronto se pondrán cascarrabias por ese presente y empezarán a maltratar a la prensa para recobrar un poco de dignidad aunque sea.
Hay ciertos ídolos que no deberían perdurar, a algunos se les puede aceptar llegar a viejo, pero no a un rockstar. Hasta Papo lo entendió a tiempo. Es muy duro ver como tu ídolo adolescente envejece, hecha panza, vive en un country y quiere formar una familia, pierden la gracia.
Hay ciertos ídolos que deben guardar una distancia prudencial con su público, tal vez esto no lo alcanzó a entender John Lennon, pero es así, como un amor truncado que mantiene su fuerza y presencia, por lo que pudo ser y no alcanzó, y por eso es ideal.
Pero somos afortunados los que preferimos el rock, nunca idolatraremos a personas reales, que se hacen encima, les falta el aire o se disculpan ante sus familias, nunca alcanzaremos a idolatrar completamente a nadie. Nunca veremos a nuestros héroes lloriquear y pedir a dios por cinco minutos más de vida.
Hay ciertos ídolos que se engrandece al haber muerto jóvenes porque nos dejan esa sospecha de que en realidad eran demasiado buenos para este mundo, como Gardel, como Discépolo, de que en realidad el mundo no se les volvió bueno con la fama y el dinero.